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Antonia Martínez, Fundadora y directora de Centro de Belleza DLLA

 

“Los milagros existen, solo tienes que saber dónde buscarlos”

Un anuncio decía que la potencia sin control no tenía sentido. También la tecnología sin experiencia y criterio no puede dar los resultados deseados. En DLLA están siempre al día de los últimos avances tecnológicos, pero lo que marca la diferencia son sus más de 40 años de experiencia, su formación continua, su trato personalizado y, por encima de todo, la pasión por potenciar la belleza natural de cada cliente. Hablamos con Antonia Martínez, fundadora y directora del centro.

Dicen que la pasión se va apagando con el tiempo… ¡pero tú llevas más de 40 años!

Cuando realmente te gusta lo que haces y ves que contribuyes a que otras personas se vean y se sientan mejor, la pasión no se acaba. Empecé cuando tenía 14 años con una pequeña cabina de estética en la peluquería de mis padres, en Sant Joan d’Espí. Ya tenía claro que era lo que quería hacer, así que me formé como esteticista. En el afán por ir mejorando, nunca he dejado de formarme, incluso cursé estudios de medicina. Y aquí estamos, en Sarriá, cumpliendo mi sueño. Me siento afortunada de contar una clientela fiel que sabe que cuando viene aquí no es un número, conocemos sus necesidades, junto con mi equipo nos dedicamos en cuerpo y alma a que tengan los resultados deseados.

No puedes hacer un tratamiento mirando el reloj, el trato personalizado es parte del servicio

 

Belleza sin bisturí.

Sí, efectivamente. A día de hoy, con la tecnología disponible, los tratamientos estéticos bien aplicados dan unos resultados excelentes sin tener que pasar por quirófano. Eso sí, la tecnología por sí sola no garantiza los resultados. Es fundamental ponerse en manos de profesionales de confianza. La gente, especialmente en los momentos de crisis económica, ha tendido a moverse más por precio, tal vez dejando un poco de lado la calidad o simplemente pensando que la única diferencia la marca la tecnología y la formación. Nosotros nos hemos negado a bajar calidad y hemos mejorado nuestros servicios. Eso se ve reflejado en el resultado final y la satisfacción de nuestros clientes, manteniendo el ritmo de la innovación.

Entiendo…

De nada sirve tener mucha aparatología si no sabes usarla. Desafortunadamente, a nuestro centro nos llegan clientes y clientas con muy malas experiencias de otros centros: pieles con quemaduras de segundo grado o con cicatrices después de un simple tratamiento de limpieza de cutis, algo para nosotros totalmente inconcebible. Yo no haría ningún tratamiento o pondría ningún producto que no quisiera para mí. Es por esto que puedo decir, orgullosa, que tenemos una clientela fiel y satisfecha, alguna que es la tercera generación de su familia. Esto nos demuestra que lo estamos haciendo bien.

La tecnología ayuda en los tratamientos, pero tienes que saber usarla

 

¿Cuál es el secreto de un buen tratamiento?

Primero, y antes de nada, un buen diagnóstico.  En DLLA nos centramos en la causa, actuar en la raíz del problema, para solucionarlo de manera permanente. Por eso, a veces, los efectos de nuestros tratamientos tardan más en hacerse visibles, pero duran mucho más.

Segundo, tener formación. Saber qué estás haciendo, qué tipo de piel estás tocando, que tratamiento es el más idóneo para cada persona. La piel es el órgano más grande del cuerpo y tiene memoria celular, lo que funciona para una no funciona para otra. Los milagros existen, solo tienes que saber dónde buscarlos y ponerte en manos de expertos.

Y el trato personalizado.

Por supuesto. Ya no es un tema de ser un número o no, sino que conozcan tus necesidades. Mi equipo está formado por personas llenas de entusiasmo, pasión e inquietud por la belleza. Lograr que te sientas bien con tu cuerpo, tener una piel perfecta es nuestra máxima. El seguimiento a través de reuniones frecuentes hace que todo el equipo conozcamos a cada persona que entra por la puerta. La técnica se puede aprender, la pasión no. O está, o no está.

Y más allá del trato, está la tecnología.

La tecnología es una herramienta que, en buenas manos, ayuda en los tratamientos, pero si no sabes usarla puedes crear más problemas de los que tenía la persona antes de entrar. Siempre hemos estado a la última, incluso yo personalmente he dado cursos de formación de algunas de las máquinas que tenemos, y siempre he querido equipos originales de primeras marcas. Fuimos los pioneros en no utilizar vapor para las limpiezas de cutis, porque no me gustaba cómo reaccionaba la piel. Me decían que no era posible, pero demostré que se podía hacer y que, de hecho, es la mejor forma de obtener resultados.

¿De qué tipo de tecnología disponéis en el centro?

Icoone Laser-led, 1180 microestimulaciones fraccionadas por dm2: redefinen la silueta del cuerpo y estimula el colágeno y la elastina rostro, es el único tratamiento eficaz que provoca un antiage de cuerpo a través de un masaje subdérmico relajante;  Ondas de Choque: el nuevo must have en estética avanzada. La regeneración tisular aplicada a tratamientos estéticos logrando un resultado de excelencia en el tejido, generando la sonda Evo Blue manteniendo la densidad del flujo sanguíneo de energía. Flacidez facial, arrugas de expresión, celulitis… son algunos de  los problemas que podemos tratar, obteniendo unos resultados visibles desde la primera sesión. Radiofrecuencia, que aumenta la actividad metabólica, detoxificación tisular, activación de mecanismos endógenos de recuperación de la temperatura corporal y el flujo sanguíneo de la piel desde dentro y hace que las células se regeneren.  Crioterapia, para el tratamiento de grasa localizada: se hace en tres sesiones y en cada una de ellas se elimina el 30% de grasa acumulada. También contamos con la Oxigenoterapia, que trabaja al 95’50% de oxígeno puro con unos principios activos (péptidos y tripéptidos) que traspasan la piel, consiguiendo rellenar las arrugas y efecto lifting.

También destacaría un masaje energético, relajante y remodelante con piedras volcánicas calientes y cañas de bambú. Las manos y las cañas van a la par y potencian los efectos del masaje tradicional. Las piedras volcánicas abren y sanan los chacras y relajan todo el cuerpo.

De una pequeña cabina, a uno de los centros más reconocidos de Barcelona. ¿Y ahora qué?

¡A retirarme! No, es broma, no me ve veo sin hacer nada. Mi trabajo es parte de lo que soy. Cada día es un nuevo reto y quiero seguir innovando hasta que se acabe la ilusión.

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