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Dr. Benjamín Guix Melcior, Institut IMOR

Braquiterapia: tratar el cáncer de piel preservando el tejido sano

La piel tiene memoria. Una exposición prolongada al sol y una escasa protección hace que, con el paso de los años, aparezcan lesiones en la piel. Estas suelen empezar con queratosis (o un aumento de escamas en la piel) y la trasformación de las células. 

España es el segundo país a nivel mundial en incidencia de cáncer de piel, después de Australia. Esto va estrechamente relacionado con la gran incidencia solar que llega a nuestro país y el hecho de tener, la mayoría de la población, piel muy blanca. A esto se suma la poca protección solar que solemos aplicar y una escasa conciencia sobre el peligro del sol.

Hay dos tipos de cáncer de piel: el melanoma (que se manifiesta en forma de manchas negras) y el carcinoma escamoso o tumores cutáneos. Entre los carcinomas también existen dos tipos, siendo el más común el carcinoma basocelular, que crece y destruye tejido pero raramente se extiende a otras partes del cuerpo. En cambio, el carcinoma espinocelular puede extenderse a los vasos linfáticos de la piel, pudiendo incluso provocar metástasis.

 

Cómo se manifiesta el carcinoma y tratamientos 

El carcinoma empieza como una herida con costra que no cae y que se hace más grande con el paso de los años. Esta suele presentar bordes sobreelevados y, en ocasiones, supura. 

La mayoría de carcinomas suelen aparecer en la cara y suelen ser pequeños. Se recomienda una biopsia para extirparlo y si es necesario (en función de su localización) se operará; en casos puntuales, posteriormente, se realizará un injerto de piel y radioterapia. Por el contrario, en tumores más grandes el tratamiento de elección es la cirugía, con extirpación de un área grande de piel y posterior radioterapia.

La radioterapia será siempre el tratamiento recomendado. Es una técnica muy efectiva con la que, en la mayoría de los casos, se consigue hacer desaparecer las lesiones cutáneas. El único inconveniente es que es una terapia un poco larga que suele durar un mes y medio, ya que las células sanas de alrededor de la lesión requieren un tiempo para “tapar” la herida. Además, se tolera muy bien, sin casi efectos secundarios ni secuelas. La única señal apreciable es una leve irritación de la piel que, una vez finaliza el tratamiento, remite.

 

Braquiterapia o cómo preservar el tejido sano con radioterapia

La braquiterapia es una forma de radioterapia que se aplica en íntimo contacto con la superficie a tratar, y que consiste en colocar fuentes radioactivas en la lesión. El tratamiento dependerá de la extensión e irregularidad de la zona, ya que muchos carcinomas suelen ubicarse en la cara y en el cuello, áreas generalmente pequeñas y de difícil acceso. 

Para ello, en IMOR utilizamos moldes hechos a medida del paciente. Así garantizamos un tratamiento individualizado, con la dosis de radiación necesaria según la lesión. Además, los resultados son mucho mejores porque no se irradian las zonas colindantes sino únicamente la lesión.

Se trata de una técnica más complicada que la radioterapia externa pero que carece de efectos secundarios y consigue mejores resultados. Para que las células de la piel toleren bien el tratamiento y esta quede sin cicatrices ni manchas suele demorarse un mes y medio. 

Las tasas de curación con braquiterapia son de aproximadamente un 90%, por lo que es extraño otro carcinoma en el mismo lugar. Sin embargo, esto no significa que no puedan desarrollarse en otras zonas no tratadas y castigadas por el sol. Una vez concluido el tratamiento el paciente debe ser cuidadoso y evitar el sol.

 

 

 

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