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Jon Giraldo y Jaime Lieberman, chefs-propietarios de Spoonik

“En Spoonik es tan importante la comida como la experiencia cliente de principio a fin”

Jon Giraldo y Jaime Lieberman son los responsables e ideólogos de Spoonik, un restaurante que abrió sus puertas hace poco más de un año y que no deja a nadie indiferente por su propuesta gastronómica y artística. Hemos hablado con ellos.

¿Qué es Spoonik?

Spoonik es un concepto gastronómico que nació en el salón de mi casa en un principio para amigos. Tras varias pruebas, en diciembre de 2013 organizamos una cena piloto para doce personas, entre ellas Ramón Freixa, chef con ** Michelín. La experiencia salió bien y en los 19 meses que utilizamos el salón de casa recibimos a 9.000 invitados.

Y decidieron dar el salto…

Así es. En noviembre del año pasado abrió Spoonik Restaurant en donde buscamos hacer aún más completo el concepto, todo un circo gastronómico!. El Spoonik original aún pervive para invitados especiales y eventos, pero el grueso de la actividad es ya en el restaurante, catering y consultoría.

¿Qué encontrarán quienes visiten Spoonik?

Un formato que da importancia a la experiencia cliente más allá de la gastronomía en sí. Existen en Barcelona miles de restaurantes que se basan en la técnica y el producto y que cuentan con excelentes profesionales formados en las mejores escuelas, y ese es un modelo muy válido. Lo que proponemos nosotros es ir más allá de saciar el hambre, “hay más sentidos que aprovechar”.

¿En qué sentido?

En que pensamos que tan importante como la comida en el contexto en que lo sirves. Partiendo de que la cocina en sí es un arte, nos apoyamos en otras expresiones artísticas que acompañen a la gastronomía: luces, sonido, artistas actuando en vivo, sistemas de vídeomapping en las mesas… Buscamos sorprender y volcar en la experiencia todo nuestro background, pero sobre todo hacer que los momentos se entiendan y se disfruten en su máxima expresión.

Cocina y arte…

Y mucho más. Yo soy colombiano con estudios en derecho; Jaime es mexicano y artista y ambos hemos trabajado mucho tiempo en el mundo de la moda con lo cual no solo tenemos el contexto de la cocina en la cabeza. Naturalmente, nos hemos formado con algunos de los mejores Hofmann, Ramón Freixa,  Celler de Can Roca o el Basque Culinary Center, de modo que al momento de crear lo hacemos desde muchas perspectivas.

¿Cómo es esa cocina?

Nuestra cocina se basa un origen latinoamericano elaborado con ingredientes mediterráneos, UN mestizaje que da mucho de sí. Somos muy radicales en la propuesta y nuestro menú degustación, por ejemplo, se basa mucho en la temporalidad de los productos y en la cercanía, aspectos que reafirman nuestra apuesta por la sostenibilidad. Y esa apuesta no se circunscribe solo a la cocina.

¿A qué se refiere?

A que hemos logrado formar un equipo integrado por 20 personas de siete nacionalidades diferentes y debemos cuidarlo. Creemos firmemente que otra gastronomía es posible también desde un punto de vista social. ¿Qué significa eso? Que pensamos que en un sector como el de la restauración no se puede trabajar 16 horas y librar un día y medio. Por eso nosotros trabajamos 8 horas al día y cerramos ocho días al mes, de manera que todos descansamos al mismo tiempo, conciliando familia y trabajo sin renunciar a nuestra pasión por la hostelería.

¿Cuáles son los retos de futuro de Spoonik?

En los últimos tiempos hemos puesto en marcha el servicio de consultoría gastronómica para poner nuestra visión de este arte a disposición de empresas. Un ejemplo de ello es Trotamundos by Spoonik, donde aportamos nuestra creatividad al Hotel Only You Puerta de Atocha de Madrid. No descartamos incidir aún más en ese tipo de trabajo, que está dando muy buenos resultados.

¿Habrá un Spoonik en Madrid, París u otra ciudad?

Es pronto para decir eso, pero sí tenemos más que asumido que a mediano plazo queremos abrir Spoonik en nuestros países de origen, primero en Bogotá y, más adelante, en Ciudad de México. Creemos que nuestro recorrido hacia ese proceso social que persigue sorprender al cliente a través de la vanguardia gastronómica experiencial tiene cabida en esas ciudades. Y la tierra, en ese sentido, tira.

Una experiencia para todos los sentidos

Antes de empezar a disfrutar del menú degustación de Spoonik, sus responsables lo dejan bien claro: “quien venga con la simple idea de comer viene equivocado, porque lo que proponemos aquí es una experiencia que va más allá de lo que servimos en el plato”. Y ese aviso se convierte en una certeza cuando el comensal se sienta a la mesa. Comerá bien, sí. Es más, comerá extraordinariamente bien, pero quedarse en la calidad de los ingredientes o en las muchas elaboraciones que componen cada plato es excavar únicamente la superficie de lo que se vive en Spoonik.

Las expresiones de los comensales ante cada plato, cada presentación y ante cada performance que los acompañan hablan por sí mismas y reflejan el modo en que los dos chefs acercan su visión de la gastronomía latinoamericana a quienes les visitan. Una gastronomía donde el maíz en multitud de variedades, formas y preparaciones tiene un protagonismo estelar y donde no faltan estupendas versiones del “ajiaco” y el taco, platos que evocan a la Colombia y el México natales de Jon Giraldo y jaime Lieberman.

La intención de Spoonik es sorprender al visitante, de modo que la mejor manera de favorecer esa propuesta es no desvelar qué encontrará quien se anime a visitarles, más allá de un excelente maridaje de vinos, un servicio impecable, un equipo atento y la disponibilidad total de los chefs para explicar cada plato. Todo está estudiado en un restaurante que, en poco más de año a pie de calle, ayuda a sus clientes a vivir en un paréntesis de placer culinario durante dos horas largas. Una experiencia, sí, y además inolvidable.

@SPOONIKBCN
www.spoonik.com
#spoonik  #circogastronomico