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Maria Trinitat Rovira Soto, Dra. en Turismo y Ocio. Profesora del Grado de Geografía y Ordenación del Territorio (URV)

 

De destino a ciudad

La evolución de los espacios turísticos residenciales en la Costa Dorada central

La Costa Dorada central (municipios de Salou, Cambrils y núcleo de La Pineda en Vila-seca) como destino turístico maduro de sol y playa, se ve afectada por los cambios que han puesto en jaque aquellas piezas urbanas dedicadas a la residencia temporal y sobre las cuales ha descansado el modelo turístico de esta área del litoral mediterráneo desde finales del años 50 y comienzos de los 60, momento en el que se puede situar el despegue del destino como tal y la especialización, a pesar de que no de forma exclusiva, en el turismo residencial: la producción y consumo de segundas residencias. En los últimos cincuenta años, la actividad turística ha sido el motor de desarrollo urbanístico en estos espacios, motivado por una demanda que ha marcado los ritmos y las preferencias estéticas, y unos agentes que han procurado los cambios de viraje de este proceso.

La literatura especializada distingue dos estrategias básicas para asegurar la continuidad de estos espacios residenciales y la competitividad de los destinos maduros basados en este modelo. Una de las estrategias pasa por la hiperespecialización turística, que se concreta al dar un nuevo argumentario a los espacios de residencia temporal a partir de la introducción de grandes equipamientos turísticos. La segunda estrategia pasa por hacer ciudad. La reformulación de estos espacios pasa por incorporarlos a la estructura urbana de la ciudad y convertirlos en espacios atractivos para residir todo el año. Esto incluye la rehabilitación del espacio turístico, residencial y productivo; el control de las tipologías edificadoras; el diseño paisajístico; la generación de nuevos espacios para la innovación; la restauración de áreas degradadas; y la valoración productiva pública y privada de los recursos ambientales. Los municipios de la Costa Dorada central han optado por esta segunda opción, donde los instrumentos de política territorial y de gestión urbana son claves para el rejuvenecimiento del destino turístico.

Desde un punto de vista cualitativo, el análisis de los planes parciales permite afirmar cómo los promotores y agentes urbanizadores del espacio concebían de forma diferente estos espacios dedicados al consumo de ocio, donde se experimentaban con nuevas formas, configuraciones o composiciones. Todo era con la voluntad de crear espacios diferentes en la ciudad convencional y donde el disfrute del tiempo de ocio satisficiera a una demanda cada vez más exigente. Las ciudades turísticas presentaban una nueva forma de urbanización basada en un modelo de desarrollo diferente, creando un paisaje urbano singular. El objetivo con el que se aprobaban los planes parciales con vocación turística giraba en torno a la construcción de segundas residencias, la obtención de beneficio económico y ordenación del desarrollo urbanístico. Más adelante, a partir de los años 90, los objetivos de la construcción de las urbanizaciones eran restablecer déficits de espacios residenciales ya desarrollados, evitar procesos especulativos y construir urbanizaciones de residencia permanente, aunque se situaran en espacios tradicionalmente de segunda residencia.

Desde un punto de vista cuantitativo, el vaciado de los planes parciales con vocación turística residencial, y la posterior aplicación de indicadores, permite explicar cómo se ha realizado la reformulación de los espacios turísticos residenciales en la Costa Dorada central.

Los resultados obtenidos muestran como su reconversión se ha basado en la incorporación de componentes y configuraciones propias de la ciudad convencional. Desde los años 60 se asistió a un aumento de la superficie dedicada a las dotaciones públicas (sistema de espacios libres públicos, sistema de comunicaciones viarias y equipamientos públicos y colectivos) en detrimento de la superficie dedicada a edificación privada, esta última ligada a las fluctuaciones del mercado inmobiliario.

Se produce un mayor aprovechamiento del espacio privado, favorecido por la incorporación de tipologías edificatorias de mayor densidad, como las plurifamiliares, pero sin acabar de establecer una tipología dominante en paisaje residencial turístico del área de estudio. Esto ha provocado un aumento de la compacidad formal y morfológica del destino, convirtiéndolo en un lugar más habitable y con un mayor nivel de calidad urbana, favoreciendo la creación de estructura de ciudad. Evolucionando desde espacios considerados monofuncionales a espacios multifuncionales, donde las características estéticas evolucionan desde la simplicidad a una mayor heterogeneidad de sus formas, y donde los componentes del espacio residencial cada vez son más diversificados. Las estructuras turísticas de segundas residencias tienden a construir espacios más urbanos, espacios más cercanos a la permanencia, variando su funcionalidad y significado, pero sin comprometer su identidad. A ojos de turistas y residentes, continúan siendo los espacios ideales para ir de vacaciones y para vivir de forma permanente con un nivel alto de bienestar.

En la Costa Dorada central la planificación de las áreas dedicadas a segundas residencias ha permitido: equilibrar los bajos niveles de componentes públicos del espacio urbano, conectar los espacios de segundas residencias, contener el crecimiento urbanístico y cubrir las necesidades básicas tanto de los turistas como de los habitantes permanentes, evolucionando desde una planificación a escala micro local hasta una planificación que plantea estos espacios a nivel de ciudad.

La transformación del modelo turístico de sol y playa tradicional ha obligado a repensar, renovar, transformar y reinventar estos espacios de uso temporal, pero estructuralmente rígidos. Formas experimentadas en los espacios turísticos residenciales son aplicadas en la ciudad convencional, asistiendo a una disolución entre estos espacios residenciales.