User menu

Dra. Anna Sans, Neuróloga Infantil, directora de la Unidad de Neurodesarrollo del Hospital Universitari Sagrat Cor

Cómo detectar y tratar a tiempo los trastornos de aprendizaje en niños

Los trastornos del aprendizaje son trastornos de base neurobiológica que condicionan que un niño con una inteligencia normal no pueda seguir el ritmo escolar. Los trastornos más frecuentes son la Dislexia, el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y la Discalculia. El TDAH, a pesar de no ser propiamente un trastorno del aprendizaje se incluye, ya que afecta significativamente en el progreso escolar. En las últimas clasificaciones diagnósticas internacionales, los trastornos del aprendizaje se incluyen dentro de la categoría de los Trastornos del Neurodesarrollo, junto a otros como los Trastornos del Lenguaje (TEL), los Trastornos del espectro del Autismo (TEA) y la Discapacidad Intelectual (DI). También se incluyen en esta categoría las dificultades del aprendizaje y de la conducta relacionadas con disfunciones cerebrales secundarias a prematuridad, exposición prenatal a tóxicos como el alcohol, traumatismos craneoencefálicos, accidentes vasculares, procesos oncológicos, infecciones del sistema nervioso, epilepsia, etc. En todos los casos, las dificultades de aprendizaje deben abordarse de forma precoz con un diagnóstico y tratamientos especializados. Solo así cada niño podrá desarrollar todo su potencial a nivel cognitivo y de adaptación social.

 

El diagnóstico precoz es clave, para tratarlo cuanto antes

Todos estos trastornos se manifiestan pronto, habitualmente en etapas de educación infantil. El diagnóstico, en algunos casos, no puede asegurarse al 100% en edades precoces, pero esto no significa que no deba actuarse con una reeducación dirigida de forma específica e individualizada. El cerebro en desarrollo del niño permite estimular la formación de conexiones y redes neuronales trabajando sobre la base de los distintos aprendizajes. Cuanto antes se empiece este trabajo, más efectivo será, ya que la plasticidad cerebral es mayor en el niño pequeño. De ahí la importancia de que la valoración del niño parta del conocimiento del neurodesarrollo y la evidencia científica. A menudo se siguen atribuyendo las dificultades de aprendizaje a conceptos absolutamente superados, gracias a los conocimientos actuales, como la llamada “lateralidad cruzada”, o atribuir las dificultades en el aprendizaje de la lectura a problemas en la visión, por ejemplo.

 

Trastornos del aprendizaje más comunes: dislexia, discalculia y TDAH

El trastorno del aprendizaje más frecuente es la dislexia, que condiciona una dificultad significativa en la automatización del proceso lector. Las manifestaciones de la dislexia van cambiando con la edad: en etapas muy iniciales a los niños les cuesta el reconocimiento rápido de las letras, cometen errores de precisión a la hora de leer (confunden, invierten, omiten o añaden letras), la velocidad lectora es baja y les falta fluidez. Asimismo, también cometen muchas faltas de ortografía que les son difíciles de detectar y corregir. Habitualmente, a pesar de leer torpemente, comprenden bastante bien lo que leen, en etapas iniciales cuando los textos son sencillos. En el niño mayor y en el adulto ya no suelen observarse alteraciones en la precisión lectora pero persiste una baja velocidad y fluidez lectora, así como poco dominio ortográfico. 

En el caso de la discalculia, desde etapas muy precoces los niños muestran dificultad para interiorizar los conceptos de cantidad, para contar y aprender a automatizar cálculos sencillos, prolongándose más de lo habitual la necesidad del uso de los dedos para contar. Al fallar estas habilidades básicas, les resulta extraordinariamente difícil seguir con las matemáticas a lo largo de toda la escolarización.

En el TDAH, cuando existe un grado de hiperactividad e impulsividad significativos, las manifestaciones a nivel de autocontrol de la conducta son precoces, a menudo ya en educación infantil. Cuando es la falta de atención lo que predomina, suele manifestarse progresivamente a partir de tercero de primaria a causa de una baja comprensión lectora, mal uso de la agenda, incapacidad para mantener la atención en espacios de tiempo cada vez más largos… Pero, a veces, la situación se va trampeando y es en la ESO cuando los resultados escolares empeoran significativamente.

 

Importancia del diagnóstico correcto en los trastornos de neurodesarrollo infantil

Siempre hay que saber, basándose en una completa valoración, cuál es la dificultad concreta que presenta el niño para poder intervenir psicoeducativamente de forma específica. Hay que huir de afirmaciones ambiguas y subjetivas como: “es inmaduro”, “no está motivado para aprender”, “no se esfuerza”, etc. Todos los niños quieren progresar como el resto de compañeros y, si no hay ninguna dificultad, con el esfuerzo que le corresponde para su edad ha de progresar como el resto. Si esto no es así, hay que valorar qué está pasando. De lo contrario, el fracaso continuado le llevará a rendirse. Llegados a este punto, los problemas de autoestima, ansiedad, bajo estado de ánimo, etc. son habituales situando al niño, en algunos casos, en un estado de fragilidad emocional que puede hacerles ser blanco de conductas de acoso escolar, al considerarles niños menos inteligentes. Nada más lejos de la realidad. Los trastornos de aprendizaje no presuponen una baja capacidad intelectual. 

El diagnóstico de los trastornos del neurodesarrollo requiere valoración por parte de un equipo multidisciplinar especializado con profesionales del ámbito de la Neurología, Neuropsicología, Psiquiatría, Psicología y/o Logopedia. Una valoración clínica inicial orientará el tipo de estudio a practicar. A pesar del origen neurobiológico raramente es necesario practicar exámenes médicos del tipo electroencefalograma, TAC o resonancia magnética cerebral, potenciales evocados, análisis, etc. para el diagnóstico y el tratamiento de los niños con dificultades de aprendizaje. La utilidad de estas pruebas, habitualmente, se limita a estudios de investigación. El tratamiento, a grandes rasgos, precisa de un trabajo especializado para mejorar el déficit que presenta el niño y ayudas metodológicas para poder adquirir los conocimientos a pesar de las dificultades. La coordinación con la escuela y la familia es esencial. En algunos casos puede ser necesario asociar un tratamiento farmacológico al resto de ayudas psicopedagógicas. En estos casos es imprescindible un seguimiento médico, para optimizar los beneficios del tratamiento y a la vez minimizar los efectos secundarios.

Con una detección y diagnóstico temprano, además de medidas de reeducación y adaptaciones escolares, ningún niño con un trastorno de aprendizaje debería estar abocado al fracaso escolar. Pero hay que detectar y diagnosticar la causa de las dificultades de forma precoz y poner en marcha la reeducación y adaptaciones, todo ello basado siempre en el conocimiento especializado y la evidencia científica. 

 

 

Dra.  Anna Sans 

Unidad de Neurodesarrollo 

Hospital Universitari Sagrat Cor

Tel. 651 832 159

Tel. 935240896

neurodsv@quironsalud.es  

NRS: U08930912