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¡Despídete del tabaco!

Dejar de fumar es una tarea que requiere de esfuerzo, convicción y voluntad. A pesar de la dificultad que puede entrañar, es posible conseguirlo y vale la pena intentarlo. Los beneficios son muchos y los métodos para obtener resultados también. Aquí encontrarás algunas pautas que te ayudarán a lograrlo.

Irene Vicente

Dejar de fumar es la mejor elección cuando pensamos en nuestra salud y belleza, ya que con ello aumentaremos nuestra capacidad pulmonar (mejorando la circulación sanguínea, el aspecto de la piel y el bombeo cardíaco), potenciaremos el descanso nocturno, el olfato y el gusto, además de conseguir una mejor (y más larga) calidad de vida. Nadie dijo que fuera fácil, pero con las propuestas que te presentamos a continuación, te será mucho más llevadero. Lo importante es estar decidido a deshabituarse y no darse por vencido. Y recordar que la ausencia de nicotina en nuestro organismo, la sustancia química que produce el enganche al tabaco y que funciona como estimulante y depresivo, va a jugarnos alguna mala pasada: su uso hace que aumente nuestra frecuencia cardíaca y estemos más alerta (algo similar a lo que ocurre con la cafeína, aunque en mayor grado) y su abstinencia provoca fatiga, a veces incluso tristeza –esto último podría llevarnos de vuelta al hábito de fumar–.


Por qué dejar de fumar

Fundamentalmente, dejamos de fumar para recuperar nuestro cuerpo y la salud del mismo. Con el deshabito notaremos gradualmente una mejoría importante. Estos son algunos de los beneficios:
El primer día. La presión arterial y el pulso se reducen y el oxígeno en sangre se incrementa.
Dos días. El olfato recupera su capacidad máxima; el pulso se estabiliza y el riesgo de sufrir un infarto comienza a disminuir..
A partir de los 15 días. Se recupera agilidad física, mejora la respiración y la circulación sanguínea.
Tras el primer mes. Disminuye la fatiga, el insomnio (a menudo ocasionado tras iniciar el proceso de deshabituamiento) y la congestión pulmonar.
Un año después. El riesgo de padecer problemas cardiológicos disminuye considerablemente, algo que irá en aumento con el paso del tiempo.
5 años sin fumar. El riesgo de accidentes cardiovasculares se alinea con el de los no fumadores.
Una década más tarde. La posibilidad de padecer un cáncer pulmonar se reduce en un 50% respecto a los fumadores.

TRAZAR UN PLAN

Así, pues, para conseguir nuestro propósito, es importante no desanimarse y trazar un plan que contenga:
Fecha de inicio. Marcar en el calendario el día en que dejaremos de fumar y comunicárselo a amigos y familiares ayuda a compartir nuestro estado de ánimo y a tener apoyo cuando se necesita. Y si aun así crees que te resultará difícil, no dudes en acudir a tu médico de cabecera para que te aconseje o te ofrezca un tratamiento sustitutivo si es necesario.

Cambio de rutinas. A menudo el tabaco se asocia con acciones concretas del día a día: mientras se hace una llamada, después del café, cuando vas conduciendo… Es aconsejable que realices estas actividades en compañía (llamar desde el interior de la oficina, el restaurante o decidir no fumar en el interior de casa; dejar el café durante una temporada; ir en transporte público hasta sentirse ‘seguro’, etc.).
• Control de la comida e hidratación. Deshabituarse del tabaco puede llevarnos a sustituir esta adicción por la necesidad de tener manos y boca ocupados. Controla tu dieta y como chicles, palitos de zanahorias, caramelos sin azúcar... Y no olvides hidratarte y caminar: dar paseos al aire libre te ayudará a mantenerte ocupado y te hará la tarea de deshabituamiento del tabaco mucho más fácil.
• Prepararse para algún malestar físico. Dolores de cabeza, nerviosismo, fatiga o sequedad bucal, entre otros, son síntomas habituales cuando un fumador dejar su hábito. La mayoría desaparecen en la primera semana.


TERAPIAS ALTERNATIVAS

A menudo, dejar de fumar sin ayuda se hace difícil, de ahí la importancia de trazar un plan y dejarse asesorar por expertos en tabaquismo. No hay una ‘receta mágica’ para todos, algunos lo hacen en solitario y de golpe, otros reducen su consumo gradualmente durante un período de tiempo antes de la fecha definitiva. En cualquier caso, es necesario conocer que hay terapias que pueden ayudarnos.
Sustitutos de la nicotina. Hablamos de chicles, pastillas y parches de nicotina, fundamentalmente, que reducen la necesidad de fumar y los síntomas de abstinencia.
Filtros. Aunque reducen algunas sustancias nocivas que contiene el tabaco, como el alquitrán, no eliminan la nicotina. Sin embargo, ayudan a reducir el consumo de tabaco.
Terapia magnética. Se trata de colocar dos pequeños imanes cerca de la oreja. Aunque no hay una evidencia científica clara, algunos usuarios aseguran que reduce la ansiedad.
Láser frío o de baja intensidad. Es una terapia que estimula la producción de endorfinas, reduciendo los síndromes de abstinencia. Este método está muy relacionado con la acupuntura.
Hipnosis. Aunque resulta difícil asegurar que es un método efectivo para el deshabituamiento del tabaquismo, son muchos los que coinciden en afirmar que resulta efectivo como método para dejar de fumar.
Libros. Muchos son los que se han inspirado en la lectura para dejar de fumar. Libros como Dejar de fumar el fácil si sabes cómo, de Allen Carr, es uno de betsellers en esta materia.

Medicina tradicional

Acudir a tu médico de cabecera siempre es una buena opción si buscas asesoramiento y ayuda efectivos. Él te dará pautas fiables y apoyo (incluso grupal y terapéutico a nivel psicológico). Bajo receta médica, encontrarás algunos medicamentos que te ayudarán a conseguir tu meta:
• Vareniclina (conocido como Champix) reduce los síntomas de abstinencia. Se recomienda tomarlos entre un mes y una semana antes de dejar de fumar.
• Bupropión (de venta bajo el nombre Zyntabac), un antidepresivo que ayuda a reducir la ansiedad y el deseo de fumar. Se recomienda tomarlo una o dos semanas antes de dejar el hábito.
Recuerda que, a pesar de su uso, es imprescindible tu confianza, deseo y fuerza de voluntad para dejar el hábito y hacer que estos medicamentos sean realmente efectivos.