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El café: un poderoso grano para la salud

Compuesto por más de 1.000 sustancias químicas tras su torrefacción, sus aportes son múltiples: varios estudios aseguran que es mucho más beneficioso que perjudicial.

Ariane Basaguren

Difícilmente hubiera imaginado Kaldi, un pastor de cabras etíope ¬asegura la leyenda¬ que las bayas que su energizado rebaño estaba mordisqueando iban a convertirse 500 años después en los granos de una de las bebidas más populares del mundo (en la actualidad, se consumen a diario 2.250 millones de tazas de café en todo el planeta). Por aquel entonces llamado qawha (vigorizante, en árabe), el café ha demostrado ser ahora, tras varios estudios internacionales y 25 años de mala fama, una fuente principal de polifenoles que protege contra un sinfín de enfermedades relacionadas con el envejecimiento. En concreto, cada taza de café de filtro (unos 15 cl) contiene entre 200 y 500 mg de este poderoso componente antioxidante, clave en la protección del organismo y la prevención contra la diabetes tipo 2, el párkinson y varios tipos de cáncer, especialmente los relacionados con el tracto digestivo y el hígado. Según dos estudios publicados en la revista Annual of Internal Medicine y un reciente anuncio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), beber café de forma regular y moderada (hasta cuatro tazas diarias) podría estar relacionado con un menor riesgo de muerte. Sus más de 1.000 compuestos químicos después de su torrefacción ¬60 de ellos relacionados exclusivamente con el aroma¬ podrían suponer una esperanzadora mayor longevidad.


Un 'solo' sin nada más, por favor
Cada vez son más las personas que acuden a su médico de cabecera solicitando un control de su nivel de vitamina D, debido a la alarma generada recientemente. Sin embargo, la dermatóloga de la AEDV, Yolanda Gilberte llama a la calma y señala que solo deberían solicitarlo aquellas personas que formen parte de los grupos de riesgo. Entre ellas, personas:
  • • Sin azúcar. El sabor del café, en su origen amargo, puede inducir a tomar más azúcar del que tomaríamos en una bebida dulce. Se recomienda prescindir del azúcar refinado o, de entrada, optar por el azúcar moreno.
  • • El peso de la leche. A muchas personas con disfunciones gástricas, la leche que solemos añadir al café les produce indigestión y acidez. Una buena opción es pedirlo con leche de soja, ahora ya conocida en la mayoría de cafeterías y restaurantes.
  • • Elimina líquidos. Una taza de café solo sin leche ni azúcar (alrededor de 10 cl) contiene solamente 4,51 calorías. Es más, su poder es adelgazante: gracias a la teobromina y asparagina, es diurético y fomenta la pérdida de líquidos y, en consecuencia, combate la celulitis.
  • • Demasiada moda. En EE. UU. arrasa ahora el llamado 'café a prueba de balas', que lleva aceite de coco y mantequilla, así como el café de aguacate y el café frío con algo de nitrógeno y dióxido de carbono.

MÁS QUE CAFEÍNA
"La alarma surge porque se ha producido un cambio en nuestro estilo de vida, ya no estamos tan expuestos al sol y hacemos más vida a cubierto", afirma la dermatóloga de la AEDV, Yolanda Gilberte. La fuente más importante de producción de vitamina D son los rayos UV de tipo B que, al ser absorbidos por la piel, son sintetizados por nuestro organismo hasta alcanzar la forma de vitamina D, fundamental para permitir la absorción intestinal de calcio y fósforo. La Revolución Industrial que se vivió en el norte de Europa a finales del siglo xviii provocó hacinamiento en las ciudades, escasez de alimento y polución. Un caldo de cultivo ideal para el denominado raquitismo, una enfermedad del hueso en crecimiento que apareció en forma de pandemia infantil en las principales ciudades de la época debido a una carencia de vitamina D. Era la primera vez que salían a la luz los efectos positivos de la exposición al sol para la salud. Hoy el raquitismo en niños es residual, pero existen evidencias científicas de que la vitamina D también influye en el desarrollo del cáncer de colon, la enfermedad cardiovascular, los procesos autoinmunes o las infecciones. Aún más, que unos niveles óptimos de la denominada vitamina del sol, además de producir endorfinas que nos predisponen para el buen humor, aumentan el deseo sexual y reducen la depresión, también generan efectos positivos sobre algunas de las enfermedades autoinmunes más prevalentes e, incluso, sobre el cáncer. Según algunos estudios, podría disminuir su incidencia y mejorar la supervivencia de los pacientes que ya lo padecen.


NO DEMASIADO CALIENTE
En cambio, tomarlo demasiado caliente sí podría ser causa de esta enfermedad, asegura la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer. Beberlo a una temperatura cercana a los 70 ºC —un 10 % más de la media—, puede dañar la garganta y el esófago. Lo mismo sucede con el té y el mate, servidos en China, Irán y Sudamérica, respectivamente. En Turquía, por ejemplo, el café ostenta el título de patrimonio inmaterial de la Humanidad por su tradición y proceso, pero las temperaturas de consumo son especialmente elevadas. Una costumbre no habitual en Europa y países anglosajones, donde el simple hecho de añadirle leche hace que la temperatura sea mucho más baja.


ENERGÍA CEREBRAL
Cultivado en más de 100 países del mundo, el café acompaña al 60 % de las personas poco después de levantarse —sea expresso, ristretto o americano—. Su grano es, desde el primer sorbo, una garantía de energía, así como un estimulante de funciones cerebrales cuyo efecto dura entre una y tres horas. Su consumo ayuda a mantenerlos alerta, a frenar la somnolencia, a activar la percepción visual y, a largo plazo, a prevenir enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer o la demencia senil. Además, potencia la concentración y la memoria y no se ha demostrado que esté relacionado con una mayor tensión arterial. Pero cuidado con superar las cantidades recomendadas, porque puede llegar a acelerar el ritmo cardiaco y provocar irritabilidad y ansiedad. De noche, suele repercutir en nuestro sueño: en el caso de adultos con sensibilidad (casi infantil), los expertos recomiendan no tomarlo a partir de las 15 o 16 h.


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