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Prepárate para la primavera

Si aún no has ajustado tus rutinas al cambio de estación, no sufras. ¡Aún estás a tiempo de prepararte!

Mónica Canet

Aunque hace ya más de una semana que estamos inmersos en la primavera astronómica (porque, si hacemos caso a las temperaturas, parece que haga ya más de un mes), es el cambio de hora de este fin de semana el que marca para la mayoría de la población un cambio de rutinas que se mantiene durante el verano.

aliviar o prevenir la astenia
Más horas de luz, subidas de temperaturas, cambio de horario... La llegada de la primavera obliga a nuestro organismo a adaptarse a los cambios propios de esta estación, y lo hace regulando la secreción de algunas hormonas –como las endorfinas, el cortisol o la melatonina–, para ajustar los ritmos circadianos. Estos son los encargados de regular las funciones fisiológicas del organismo y hacer frente así a las nuevas condiciones ambientales, más exigentes que durante el invierno. Todos estos cambios pueden causar cansancio, somnolencia, ansiedad, alteraciones del sueño o del apetito, etc. Habitualmente, estos síntomas suelen desaparecer solos en dos o tres semanas, pero podemos aliviarlos e, incluso, prevenirlos, si aseguramos la práctica regular de ejercicio físico moderado (que libera el estrés, mejora el estado de ánimo y facilita la conciliación del sueño), seguimos una dieta equilibrada y mantenemos unas correctas rutinas que favorezcan la conciliación del sueño y el descanso.

protección solar
Proteger la piel del sol es imprescindible durante todo el año, pero en primavera debemos tener en cuenta, además, que las radiaciones son más intensas, nuestra ropa más ligera, la piel es más sensible y, por tanto, el peligro es mayor. También los ojos deben protegerse de las radiaciones solares, así que no olvides las gafas de sol homologadas. Si son anchas y envolventes te servirán, además, como barrera para personas alérgicas ante posibles partículas aéreas que se pueden introducir en los ojos por la acción del viento

más energía gracias a la dieta
Después de los meses fríos, en los que nuestra dieta suele incluir más calorías y productos cocinados a altas temperaturas, con la llegada de la primavera debemos ajustar la alimentación para que sea más suave y se base en alimentos frescos ricos en vitaminas y minerales. No solo aportarán la energía extra que necesitamos, sino que contribuirán también a combatir el cansancio propio de las primeras semanas primaverales. Por tanto, aprovecha los productos de temporada (frutas, verduras y pescados), asegura una dieta variada y equilibrada y no abuses de los productos preparados o que sobrecarguen el sistema digestivo, como los fritos o los embutidos.

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